• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

Silvia Zuleta Romano

Sobre el oficio de escribir, el capitalismo y otras hierbas

  • Inicio
  • Blog
    • Todos los artículos
    • La guarida de ficción
    • El canguro filósofo
  • Sobre mí
  • Contacto
  • Mis publicaciones
  • Show Search
Hide Search
Usted está aquí: Inicio / La guarida de ficción / Adachi: entre la mala fama y las huellas de Bashō

Adachi: entre la mala fama y las huellas de Bashō

Silvia Zuleta · 16 junio, 2026 · Deja un comentario

Unas notas sobre Senju en Adachi, un barrio con injusta mala fama, pero con mucho sabor. En este punto lloró Bashō e inició su camino hacia el norte.

Tabla de contenidos

  • La gentrificación llega al norte de Senju
  • El sur de Senju: una mala fama injustificada
  • Para leer más

La gentrificación llega al norte de Senju

Escuché voces de algunos japoneses que decían: ¡no vayas a Adachi! Es peligrosísimo. La idea de peligro que maneja el japonés es curiosa. Ellos ven dramas en donde nosotros vemos vida cotidiana. Tradicionalmente, se ha relacionado a este barrio con la delincuencia urbana. La gente no entiende que es imposible vivir en sociedades en donde haya desigualdad y pobreza y no pase nada. Toda comunidad tiene rispideces. Creo que parte de la convivencia es lidiar con eso. A menudo, en las sociedades en donde «no pasa nada» se esconden siglos de opresión, autoritarismo, erosión de mecanismos democráticos. No lo juzgo. Solo trato de entender qué podemos esperar de países a priori seguros como Japón.

Me acerqué el otro día a Adachi porque siempre ando queriendo huir del turismo. La forma fácil es ir a la última parada de Hibiya Line. Esta zona es casi una isla. No me fui a la parte más chunga de Adachi que está al norte del río Arakawa. Me concentré en la zona de Senju[1], concretamente, fui a Kita-Senju, un barrio que está entre dos ríos: el río Arakawa y el río Sumida, hermosos para ver caer el sol. He estado en distintos puntos del río Sumida y es lindo ver el cambio a lo largo de su recorrido.  

La estación de Kita-Senju es populosa y se encuentra todo lo que necesites. Hay un centro comercial y, a pocos metros, caminamos por esos callejones que tienen un ambientazo local que no se ve en otros lados. La gente hace cosas en la vereda. Charla, bebe, fuma. Dice el youtuber Naka en su video sobre la zona que aquí se come el mejor pescado que viene del mercado de Adachi. No lo he comprobado, porque he preferido comerme unas tempuras en un local baratísimo y tiradísimo de la zona y ponerme a caminar.

Calles de Adachi cerca de la estación Kita Senju.

También es posible ir a esas izakayas familiares en donde las madres atienden el negocio, los niños juegan en la vereda y los comensales fuman, porque en los barrios periféricos es posible fumar libremente o comprar bebidas alcohólicas en los vending machines.  

Llego a Rikyu. Un café regentado por una abuelita que te saca unas viejas tazas y acompaña cada bebida con esas gelatinas caseras japonesas llamadas yōkan. El lugar tiene un aire retro y el blend vale la pena. A mi lado hay una pareja joven en plan romántico. ¿Es un lugar auténtico? No lo sé. Diría que es un lugar agradable. Diría que es la manera que tiene Japón de acercarse a Europa. Poner un café a la europea significa ver lo que imagina un japonés que es Europa: creo que ahí radica lo auténtico en Japón. Tomarse un blend resulta muy japonés. Tomar helado de matcha. Japón es bastante única adoptando de forma curiosa gustos europeos. Creo que, en ese sentido, vale la pena ir a estos cafés.

La hora de la merienda siempre es adorable en Japón.

El barrio está plagado de estudiantes porque hay varias universidades cerca, hay centros de arte y la zona, poco a poco, se va gentrificando. Lo más llamativo es que no hay turistas y ya por eso vale la pena. Es la gente del barrio que camina y vive. Se siente un poco como la vida en un pueblo. Incluso en la ropa que viste la gente se ven cambios. Sin dejar de ser decente, ves un andar entre casa que siempre es acogedor.

La cosa cambia un poco cuando llego al BUoY café, que es un espacio recuperado para hacer performances y comer meriendas. El sótano era una antigua bolera y ahora es un espacio para hacer teatro. La primera planta fueron en su día unos baños públicos. Agarramos una pequeña mesa. Los niños se me quejan un rato porque, claro, son espacios para gente joven y sin hijos. En la entrada hay una mesa con varios fanzines, a veces hay recitales de poesía, a veces la gente baila. Hay una galería de arte y me gusta que haya cemento alisado. Hay un sótano y un espacio tipo galpón muy bien acondicionado. Entramos y está lleno de lo que podríamos llamar hipsters japoneses. Acá se nota la presión urbana hacia el barrio. Jóvenes prósperos vienen a mostrar y hacer su arte. Y uno se da cuenta rápidamente de estas cosas porque acá visten más caro. Como si hubiesen salido, todos ellos, de comprar en Shimokitazawa. Es una experiencia. Todo es silencio. Alguien podría decir: esto es un pequeño Soho. Sí, lo es. Como lo es Palermo o Malasaña y tantos barrios. Aun así, sigue habiendo algo japonés que ningun hipster logra quitarse de encima.

Nos tomamos su famoso postre que es un pudin con helado. La gente va a trabajar con su ordenador o se queda mirando algo. Lo que sea. La idea es estacionarse. Cuando llego nos damos cuenta de que lo que los japoneses llaman pudin no deja de ser un flan. Un flan muy rico y casero.

Fanzines en el BUoY café.

Nos perdemos por más templos y casas. Me gusta especialmente el templo de Hikawa, un espacio arbolado y silencioso.

El sur de Senju: una mala fama injustificada

El norte de Tokio es umbroso y tranquilo. Se lo siente algo antiguo, como si hubiese permanecido un poco de la esencia histórica que se perdió en otros barrios. Llegamos al río Sumida. La inmensidad de esos paisajes es deseada, porque yo vivo en un barrio lleno de cemento y pocos parques verdes. Aquí, en cambio, la gente juega en la ribera. Cruzamos el famoso puente Senju Ōhashiy nos adentramos en el barrio de Arakawa ya camino hacia Ueno.

Este puente tiene su historia. Se dice que en este punto Matsuo Bashō inició su viaje hacia el norte. Es el primer puente construido sobre el río Sumida y, aunque en sus inicios era de madera, ahora es un imponente puente de metal. No es especialmente bello, pero impresiona siempre la amplitud del río y el contraste entre los dos barrios (Arakawa y Adachi).

Bashō llega en bote a Senju proveniente de Kōtō, en donde tenía su cabaña. Allí lo despiden sus amigos y emprende el viaje que inspirará su famoso libro. En este puente, se inicia la ruta hacia el norte que termina en Aomori. De acuerdo a sus relatos, vio la cumbre del Monte Fuji. La verdad es que estando por ahí varias veces, nunca he podido ver el Fuji desde esa ubicación, pero, ya saben, nunca hay que fiarse demasiado de los poetas.

La Facultad de Artes de la Universidad de Tokio no está lejos. Haciendo una buena caminata, uno podría terminar en Ueno sin problemas, pero no es lo que hicimos porque la idea era explorar esas zonas que nadie transita como turistas. Arakawa es el viejo barrio de los comerciantes de madera. Es el barrio de las familias que se juegan un picadito en los descampados que hay o que frecuentan el Tenno Park en donde en verano es posible chapotear en una cascada artificial.

Remontamos el río Sumida a pie, ya del lado de Arakawa, en dirección a Ōji por donde discurre el tranvía, es decir, alejándonos de la bahía. Hay zonas que son como monoblocks, otras son torres de nueva construcción y casas bajas que resisten en el silencio. El Sumida es un buen río para pasear y para salir a correr. Tiene veredas anchas, es seguro, tiene amplitud.

Primavera en el río Sumida.

Llegamos al metro. Estamos lejos. Es hora de volver a casa. Adachi y Arakawa son barrios sin turistas. Y nos gusta no hacer caso a los japoneses a veces. No son barrios peligrosos. Son barrios de trabajadores. De clase media. Y con una forma de vida algo más tranquila. En ese sentido, también la humildad se parece a tantos otros barrios del mundo, en donde salís de las cuatro calles de expariados y podés ver un poco la vida cotidiana.

Japón emerge siempre, aunque arrasen tifones, incendios, guerras o globalización. Hay algo innato que se siente y no se explica demasiado.

Les dejo con un bello haiku de Bashō despidiéndose de Tokio e iniciando su viaje a las profundidades.

Se va la primavera.

Lloran las aves, son lágrimas

los ojos de los peces.[2]

Próximas visitas

Koto y la búsqueda de la cabaña de Bashō

Sanya, el barrio de jornaleros que se perdieron el boom económico japonés


[1] En realidad, lo que era la antigua zona de Senju, está dividida en Kita-Senju (Adachi) y Minami-Senju (Arakawa). Es la zona de exploración que se relata acá. Paradójicamente, de las dos es Minami Senju la más humilde y con peor fama. Nada más lejos de la realidad.

[2] Bashō, M. (1998). Senda hacia tierras hondas (Senda de Oku) (A. Cabezas García, Trad.). Madrid: Hiperión.

Para leer más

  • Adachi: entre la mala fama y las huellas de Bashō
  • Mitaka, el barrio de Osamu Dazai
  • Notes on Hiroshima
  • La biblioteca de la Dieta en Tokio y lo inquietante
  • Japón y los desaparecidos

Publicado en: Japón, La guarida de ficción Etiquetado como: adachi, arakawa, Basho, haiku, literatura japonesa

¡Gracias por compartirlo!

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Sobre mí

¡Hola! Soy Silvia Zuleta Romano, escritora y economista. El canguro filósofo es uno de mis tantos nombres. Y La guarida de ficción, mi refugio literario. Ahora, ambos juntos. Leer más.

Buscar artículos

También puedes encontrarme en:

  • Correo electrónico
  • Facebook
  • Instagram
  • Twitter

Newsletter

Regístrate para recibir actualizaciones periódicas con las nuevas entradas.

Política de privacidad

Últimas entradas

  • Sick of Being Lucky: Being a Woman in Japan 24 junio, 2026
  • Adachi: entre la mala fama y las huellas de Bashō 16 junio, 2026
  • Literatura, amor y economía invisible 28 mayo, 2026

Categorías

Copyright © 2026 Silvia Zuleta Romano · Diseñado con por David Olier
Aviso Legal • Política de privacidad • Política de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de uso y personalización de ads.
Seguir navegando Política de cookies
Settings
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por el sitio web. De estas cookies, las cookies que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funcionalidades básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador solo con su consentimiento. También tiene la opción de optar por no recibir estas cookies. Pero la exclusión voluntaria de algunas de estas cookies puede tener un efecto en su experiencia de navegación.
Necessary
Siempre habilitado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. These cookies ensure basic functionalities and security features of the website, anonymously.
CookieDuraciónDescripción
CookieLawInfoConsent1 yearRecords the default button state of the corresponding category & the status of CCPA. It works only in coordination with the primary cookie.
viewed_cookie_policy1 yearThe cookie is set by the GDPR Cookie Consent plugin to store whether or not the user has consented to the use of cookies. It does not store any personal data.
Advertisement
Advertisement cookies are used to provide visitors with relevant ads and marketing campaigns. These cookies track visitors across websites and collect information to provide customized ads.
CookieDuraciónDescripción
VISITOR_INFO1_LIVE5 months 27 daysA cookie set by YouTube to measure bandwidth that determines whether the user gets the new or old player interface.
YSCsessionYSC cookie is set by Youtube and is used to track the views of embedded videos on Youtube pages.
yt-remote-connected-devicesneverYouTube sets this cookie to store the video preferences of the user using embedded YouTube video.
yt-remote-device-idneverYouTube sets this cookie to store the video preferences of the user using embedded YouTube video.
Analytics
Analytical cookies are used to understand how visitors interact with the website. These cookies help provide information on metrics the number of visitors, bounce rate, traffic source, etc.
CookieDuraciónDescripción
CONSENT2 yearsYouTube sets this cookie via embedded youtube-videos and registers anonymous statistical data.
_ga2 yearsThe _ga cookie, installed by Google Analytics, calculates visitor, session and campaign data and also keeps track of site usage for the site's analytics report. The cookie stores information anonymously and assigns a randomly generated number to recognize unique visitors.
_gat_gtag_UA_92093538_21 minuteSet by Google to distinguish users.
_ga_5RXZ7SDZSD2 yearsThis cookie is installed by Google Analytics.
_gid1 dayInstalled by Google Analytics, _gid cookie stores information on how visitors use a website, while also creating an analytics report of the website's performance. Some of the data that are collected include the number of visitors, their source, and the pages they visit anonymously.
Powered by CookieYes Logo