Hoy traigo una entrega especial. Hablamos con Tettyo Saito, primer escritor japonés en escribir y publicar en rumano. Con él indagué en diversos temas y lo que iba a ser una nota corta sobre la vida de este escritor, se transformó en una larga reflexión entre dos personas que lograron comunicarse. Se habló sobre literatura, tecnología, postrabajo, círculos literarios y los mecanismos de los nuevos autores para difundir su obra. En el camino, vendió 10.000 ejemplares en Japón pero eso es lo de menos. Acá no hablamos de dinero, sino de arte, de literatura, de Japón y del lugar que tiene Rumania en su vida. Disfruten.
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Por qué la entrevista
A menudo voy a la Tokyo Metropolitan Library de Arisugawa Park, mientras mi hijo juega al fútbol. Me voy a estudiar japonés o deambulo por todos esos libros en silencio. Me conmueve ver a la gente en silencio estudiando, trabajando. No gesticulan, no adulan, no mueven las manos. No buscan status. Solo estudian.
Aquel día me detuve en la sección de autores rumanos que han sido traducidos al japonés. Tenía curiosidad por ver las cubiertas japonesas de libros que he leído. Por supuesto, estaban Cărtărescu, Mircea Eliade y otros popes rumanos.
Pero había algo más: un pequeño libro de título interminable. Qué bonito. Y qué pena que no lo pueda leer. Pero había algo más. En Japón es normal que los títulos extranjeros traducidos al japonés, conserven en la portada el título en el idioma original. En este caso ponía en rumano: Eu nu prea ies din casă, abia de părăsesc Chiba, nu am fost niciodată în străinătate, dar am devenit scriitor român[1]. Qué título más extraño, explicativo y atrayente. Sin embargo, el autor era japonés. Qué confusión.

El libro de título interminable de Tettyo Saito. Disponible en librerías y en la biblioteca de Arisugawa Park.
Tettyo Saito, ¿quién es?
Por supuesto, hice mis pesquisas y fui descubriendo cosas. Primero, que es el primer autor japonés en publicar en rumano (hasta el punto de que en la biblioteca se lo cataloga como autor rumano). Tuve que investigar con mucho material en japonés y rumano (dos lenguas que no puedo leer sin traductor) y algo en inglés. Tettyo Saito nació en 1992, y desde hace unos años es un hikikomori ひきこもり. Empezó haciendo críticas de cine en Internet y, en algún momento de ese proceso, se enamoró de la lengua rumana.
No quiero adelantar mucho de su vida porque lo cuenta él a continuación, pero quiero decir que rescato su historia porque, más allá de lo que escriba, la forma en que se acerca a la literatura es particular y encuentro que puede ser una forma emergente de aproximación al hecho cultural. O quizás no tan emergente. Siempre ha existido eso de la creación desde los márgenes. Más alejados de los circuitos literarios. O de artistas que no están buscando el arte para poder “hablar de ello”.
También parte mi interés por entender la generación siguiente a la mía nacida en los noventa que mira el mundo con ojos inquisidores y, a menudo, algo heridos. Ya no aspiran a trabajos estables, aguinaldos, vacaciones. He tenido la oportunidad de hablar con japoneses nacidos en los noventa, son gente abierta, hablan idiomas (no necesariamente el inglés) y algunos andan intentando escapar de lo que la sociedad japonesa espera de ellos.
Con Tettyo hablamos de todo sin erudiciones. Como dos personas que quieren conocerse. La lengua extranjera. La extranjería para crear. El mundo editorial, la creación, el capitalismo, los circuitos literarios, la tecnología, la identidad. Los nuevos exponentes de la literatura japonesa y rumana.
Y un tema que a veces me obsesiona. La búsqueda de la propia lengua cuando uno habita y escribe lejos de su país de origen. Lo viví en España y se transforma esa vivencia en Japón. Esa indagación del idioma extranjero como vía de escape.
Traducir quizás también es eso. Hace un tiempo les traje en español la entrevista a Andrei, fundador de The Untranslated, una web dedicada a literatura no traducida, un hombre decidido a leer en su idioma original obras monumentales.
Visto de esta forma, la lengua no traducida es una especie de tragedia. Una cárcel quizás, la de la propia cultura. Escapar a través de la traducción, es escapar a los hogares de otros. También me viene a la cabeza la vida de Arthur Waley, traductor del Genji del chino que nunca pisó China. Esa idea de viajar con la literatura hacia otros lugares. Decía Cioran que el francés le parecía una “lengua cartesiana”, admiraba lenguas como el húngaro. Cuenta Savater que un día en un bar le dijo: “A mí me gustaría agonizar en húngaro” (p.43).[2]
Escribir lejos de la propia tierra. Reconstruyendo algo que se rompió en el camino. Revolviendo en los escombros. Control de daños.
Quizás solo es eso la literatura.
Traducción y tecnología
Antes de pasar a la entrevista necesito compartir algunas reflexiones en torno al hecho mismo de la traducción de este texto, algo que ronda todo el artículo, pero en el que me quiero detener.
Nada de todo esto hubiese sido posible sin las posibilidades que nos da la tecnología para poder comunicarnos. Cada vez más los traductores humanos se están apoyando en la inteligencia artificial. Todavía es un terreno de nadie, como Internet en los noventa en la que la falta de regulación y ese caos inicial suscitó abusos y cosas maravillosas a partes iguales. En este caso, se acudió a los traductores disponibles (Google y deepl que no son IA en sentido estricto) porque son preguntas complejas y respuestas aun más que requerían de la reflexión de la lengua escrita. Hay mucho trabajo de edición posterior para que el resultado sea amigable al lector.
Las sutilezas del lenguaje no son solo predicción y pasado, también son creatividad y futuro. Ahí la máquina no tiene nada que hacer.
Evidentemente, en cualquier traducción, se pierden cosas en el camino, pero me parece un milagro que yo desde mi español argentino vaya trazando puentes invisibles para llegar al cerebro de alguien en Chiba que piensa y escribe en japonés y en rumano.
Fíjense este recorrido: mi mente piensa en español, plantea las preguntas, las escribe en español, las traduce al inglés y viajan a Chiba. En Chiba un cerebro recibe mis preguntas, las agarra y las hace viajar al japonés, una vez allí descansa el texto, quizás en su cabeza, y luego, tecnología mediante, plasma en un papel o en la pantalla, respuestas que piensa y escribe en japonés.
Allí, quizás otro descanso. La mente también quema calorías. Y después de un rato, viene el proceso inverso. Una lengua que viaja del japonés al inglés, por medio de traductores automáticos y edición encima, un viaje que aterriza en mi pantalla y que yo, piano piano, llevo otra vez al español. En el camino, respiro, examino el estado de la cuestión.
Al texto lo tengo que reconstituir, armar, como esos cuerpos exhaustos producto del jet lag. Como un espantapájaros ya sometido a los elementos. Inmersos en el ajetreo, pero deseosos de llegar a destino. Es un milagro. Hemos podido comunicarnos. ありがとうございます Tettyo.
La prisión de la propia lengua
Empecemos por el principio, ¿Siempre te interesaron las lenguas extranjeras? ¿O fue un interés tardío?
Me interesé por las lenguas extranjeras desde que estaba en el instituto. En «Jojo’s Bizarre Adventure[3]», uno de mis mangas favoritos de todos los tiempos, aparecía Italia y su cultura, lo que me atrajo a conocer ese interesante país y a comprarme un libro de texto de italiano con mi dinero de bolsillo. Y elegí el español como segunda lengua en la universidad porque el italiano y el español pertenecen al mismo tipo de lengua, (lenguas romances), así que pensé: “quizás, ¿es más fácil estudiar español con conocimientos de italiano?».
Más tarde cuando ya era hikikomori, me encontré finalmente con la lengua rumana. Al principio me hizo olvidar la dura realidad que me rodeaba construida por la lengua japonesa, pero poco a poco me fui enamorando de esta hermosa lengua, aunque es difícil explicar cómo o por qué detalladamente. Me produjo un profundo alivio y más tarde sensación de asombro. Así, el rumano o el estudio de lenguas extranjeras se convirtieron en un hobby al que merecía la pena dedicar mi vida.
Me gustaría saber cómo fue tu proceso de aprendizaje y qué encontraste en la lengua rumana que no te daba la lengua japonesa.
Al principio, estudié rumano utilizando libros de texto japoneses, pero eran tan escasos que sólo pude utilizar tres libros para el estudio, uno de los cuales fue escrito hace 40 años, en la época comunista. Para arraigar el rumano en mi vida diaria, envié una solicitud de amistad a 3000-4000 rumanos en Facebook, lo que inundó mi timeline completamente de rumano. Al mismo tiempo, utilicé una revista online llamada Vice comparando artículos originales en inglés con sus traducciones al rumano, ¡y gracias a ella aprendí una cantidad gigantesca de palabras vulgares rumanas! Increíble fue que más tarde tuve que escribir un ensayo en rumano en Vice Rumanía.
Pola Oloixarac dice que escribió Mona primero en inglés y luego la tradujo al español. Murakami relata un proceso similar con su primera novela. ¿Puede la lengua extranjera ser una especie de escape o una salida hacia otros mundos?
Absolutamente sí. Puedo huir de mi miserable realidad y de mi miserable “yo” estudiando lenguas extranjeras. Creo que aprender una nueva lengua es convertirse en un nuevo yo. En realidad, siento que diversos elementos de mí, como la personalidad o la mente, han cambiado drásticamente tras el encuentro con el idioma rumano, por ejemplo, ahora no dudo en comunicarme con la gente tanto online como en el mundo real.
¿Es a veces la propia lengua un impedimento para la creación?
Al principio creía eso. Pero en el proceso del estudio de la lengua rumana, llegué a ser capaz de comunicarme con la lengua japonesa y con Japón en la distancia correcta y evaluar su ventaja y desventaja con calma.
Cuando se utiliza una lengua extranjera, en realidad lo importante puede ser la capacidad de utilizar la lengua materna. Escribo estas respuestas en inglés, pero me baso en las palabras que antes escribía en japonés, para expresar mis pensamientos de forma más exacta, meticulosa y sincera. Ahora pienso que la lengua materna es como un trampolín para alcanzar un nivel superior, más que un impedimento. Puedo pensar así gracias a la lengua rumana, sin duda.
Los círculos literarios y la creación en la escena japonesa y rumana
¿Cómo fue el proceso de empezar a publicar en Rumanía? Cuentas en una parte de tu libro que una revista literaria rumana decidió de repente no contar contigo, desconfiando un poco de tu lengua rumana. ¿Has encontrado mucha resistencia en la escena literaria de Rumania?
En primer lugar, escribí un relato como una de las formas de estudiar la lengua rumana. Escribí primero una frase, luego un diario, luego una breve introducción a la literatura contemporánea japonesa, ¡y luego un cuento! Y cuando terminé de escribir, publiqué en Facebook algo así como: «He escrito un relato corto sobre el lado oscuro de Japón en lengua rumana. ¿Te interesa?», con la intención de enseñárselo a la gente. Y entre la gente que se interesó por mi relato hay una persona llamada Mihail Victus, que dirigía una revista literaria en línea, LiterNautica, en la que debuté de forma repentina e inesperada como escritor japonés en rumano.
Mi “campamento base” para escribir en rumano es LiterNautica y algunas otras revistas publican mis escritos. Creo que la escena literaria rumana es relativamente abierta y libre, pero sí, como rara excepción, esa revista que mencionas me irritó mucho. Aun así, esta experiencia me ha revelado que mis palabras están escritas en «limba japonezo-română / lengua japonesa-rumana», en lugar de lengua rumana, lo cual es un gran avance para mí. Ahora estoy muy agradecido por esa revista. En este sentido, el panorama literario rumano ofrece posibilidades interesantes y diversas en las que quiero profundizar.
Cioran aborrecía los círculos literarios e intelectuales. No pasó su vida recluido, pero veía a poca gente, sólo se movía en bicicleta por su barrio. Decía a menudo que su referencia filosófica era el vagabundo de la esquina. ¿Hasta qué punto está surgiendo una nueva generación de escritores al margen de los circuitos literarios? ¿Lo estás viendo?
Por un lado, tenemos gente que escribe viajando por todo el mundo; por otro, gente que sigue escribiendo sin salir de su ciudad o lugar. Creo que estas dos tendencias se polarizan más en la nueva generación. Esto se traduce en «gente que emerge en el centro de los circuitos literarios» y «gente que emerge al margen de los circuitos literarios».
Desde mi punto de vista, mi libro trata de mostrar una nueva forma de crear para estos últimos, un nuevo tipo de ambición de que se puede crear algo grande en el lugar en el que se está ahora mismo, aunque no se pueda salir al mundo por problemas económicos o físicos.
No creo que estos últimos puedan cambiar el mundo, es decir, dudo que esta ola pueda ser palpable en los círculos literarios en el futuro, porque crean siempre con su propio deseo como un lobo solitario, más allá de la solidaridad.
Sin embargo, también significa que ya puede haber escritores evaluados en ciertas áreas, como yo, que soy ya un poco reconocido en Rumania y Japón.
Pienso que ahora es la era de la «Literatura Mundial» pero, si estos escritores por fuera del circuito literario aumentan, posiblemente vuelva la era de la «Literatura Local». Literatura escrita en cierta lengua y en cierta zona, digna de ser leída en cierta lengua y en cierta zona. Literatura contra «universal» e «internacional». Y entonces la definición de «local» podría abarcar nuevas posibilidades más allá de la definición en el diccionario y nuestras expectativas debido a Internet y las redes sociales. Estoy deseando que llegue esa época.
La experiencia de publicar en Japón
¿Cómo llegaste a publicar tus memorias en japonés? ¿Habías intentado ya publicar en tu propio idioma? ¿cuál fue la repercusión? ¿era lo que esperabas?
Fue de repente. Cuando intenté mejorar mi condición de hikikomori, fui al centro comercial cercano a mi casa y leí libros prestados por la biblioteca. Después comprobé mi cuenta de gmail a través del WiFi gratuito del centro comercial y encontré un mensaje con una propuesta del libro. Realmente no fue planeado. En realidad, no lo intenté, no lo esperaba y no tenía el deseo de publicar un libro en Japón y en lengua japonesa. Porque era en Rumanía y en rumano donde quería publicar un libro. Pero cuando recibí el mensaje, pensé: «Caramba, por fin escribir se convierte en mi “profesión”». Así que empecé a escribir un libro a una velocidad endiablada, como una moto a todo gas, y terminé el primer manuscrito al cabo de 3 semanas.
¿Cómo fue la relación con tu editor japonés y con la comunidad de escritores japoneses en general? ¿crees que hay un gueto en el que es difícil entrar, o coexisten universos diferentes que no dialogan mucho entre sí?
La relación con ellos es buena. Hasta hace poco escribía como hobby, pero ahora escribo también como trabajo, y me he dado cuenta de que es inesperado y emocionante escribir con editoriales. Siento que disfruto del lado positivo del trabajo, es decir, del placer de crear algo juntos.
Escribo sobre todo ensayo, y los editores especializados en ello se afanan por descubrir a alguien desconocido, pero con talento en el infinito mar de Internet, del que yo también salí, así que siento que este ámbito es relativamente enérgico y abierto, al menos no como un gueto. Aun así, cada género tiene su propio mundo. A veces el mundo editorial, no es tan activo para comunicarse con los demás. Por eso yo mismo intento comunicarme con gente de otros ámbitos. Por ejemplo, participé como invitado en un podcast presentado por un librero y biólogo al que le gusta y escribe un libro, hablando de mi libro, de ciencia y de lengua extranjera, lo cual es realmente una gran experiencia para mí.
¿Hay planes para traducir a otros idiomas el libro «La historia de cómo yo, un “hikikomori” que rara vez sale de Chiba, me convertí en novelista en rumano sin ir al extranjero ni una sola vez»?
Sí. De hecho, está confirmada su traducción al coreano[4], que se publicará en octubre. ¡Increíble pero maravilloso! Ayer hablé con su editor y traductor sobre el plan de cambiar su título en la edición coreana y cómo escribir mi nombre en caracteres coreanos. ¡Es 사이토뎃초! Tal vez puedas informarte sobre la edición coreana de mi libro si buscas estas palabras en Google. Es un gigantesco primer paso de mi sueño de que mi libro se lea en toda Asia. Y sería estupendo que se editara en español gracias a esta entrevista. Aun así, espero que haya una edición en rumano.
Nuevos y clásicos exponentes de la literatura japonesa y rumana
¿Qué autores japoneses contemporáneos puedes recomendar a alguien que quiera empezar a leer literatura japonesa?
Aoko Matsuda y su colección corta «Donde viven las damas salvajes[5]». Es una interesante fusión de historia de terror tradicional japonesa y feminismo de vanguardia, a través de la cual se puede ver la situación actual de la sociedad japonesa y la tendencia de la literatura contemporánea japonesa. Y hay una persona importante llamada Polly Barton, una de las traductoras literarias japonés-inglesas más influyentes y prolíficas. Son de lectura obligada los libros traducidos por ella, como «Miro el cielo impotente» de Misumi Kubo (Satori, 2014), «La gula» de Asako Yuzuki (Temas de hoy, 2022), “There’s No Such Thing as an Easy Job” de Kikuko Tsumura[6] etc etc. Su presencia influye en la aceptación internacional de la literatura japonesa contemporánea y su imagen. Supongo que pueden existir varias de sus ediciones en español. Y recomiendo encarecidamente «Jorobado» de Saou Ichikawa, que debe traducirse pronto al español también. Se trata de una novela potente y beligerante sobre la discapacidad, discriminación a este colectivo y el deseo femenino. Leer este libro es como recibir una descarga de puñetazos en el cerebro.
Rumanía está cada vez más presente en el panorama literario mundial, y especialmente en el español, el éxito de escritores como Cărtărescu o Tatiana Țîbuleac en lengua española ha ayudado a mantener el interés por esa cultura. ¿Ocurre algo parecido en Japón?
Completamente no. Envidio la lengua española porque el español y el rumano son la misma lengua romance, así que la traducción entre ellos es menos problemática y más fluida que la que hay entre el rumano y el japonés. Míralos: literatura, literatură, bungaku / 文学. O, buenos días, bună ziua, konnichiwa / こんにちは. Debido a esta diferencia es muy difícil para los japoneses aprender lenguas romances. Especialmente rumano, por la falta de herramientas para estudiar, por lo que el número de traductores no aumenta. Aun así, es estupendo que los lectores de mi libro también hayan leído algo de literatura rumana, como «La señorita Cristina» de Mircea Eliade o «La cuadratura del círculo» de Gheorghe Săsărman, lo que me ha complacido mucho.
¿Podrías recomendarnos algunos autores rumanos que te gusten especialmente?
Me gusta mucho Mircea Eliade, cuyas profundas novelas me hablan de la belleza y lo abominable de la cultura rumana. De su forma destacada y atractivamente laberíntica. Pero aquí quiero hablar de un recién llegado de la literatura rumana con el que estoy impresionado. Se trata de «Scurt tratat despre animalele care lucrează de acasă» de Alex Olteanu[7]. Esta novela trata de un hombre solitario que teletrabaja desde casa y busca una verdadera conexión con otras personas. El autor, Olteanu, describe sus intentos con un humor inexpresivo que sabe un poco frío y amargo.
Él y yo pertenecemos a la misma generación (él nació en 1993 y yo en 1992) y siento que comparto con él ese sentido del humor pesimista y la incompetencia, aunque estemos lejos el uno del otro geográficamente. Espero que este libro sea reconocido internacionalmente.
Aprender idiomas para entrar en otros mundos
Sé que te interesan las lenguas minoritarias. ¿Podrías decirnos qué lengua estás estudiando actualmente y si tienes algún método?
En realidad, el idioma que estoy aprendiendo es el gallego, que es como un bonito híbrido entre el español y el portugués, y quizá los lectores de este artículo puedan entenderlo hasta cierto punto. Así que sí… Chámome Tettyo Saito. Son xapones, vivo en Tokyo, e gústame cultura galega, especialmente a música e as películas. ¡Un pracer coñecerte! O he aquí frases en gallego que encontré en el diccionario online; «Dende aquel día non o volvín ver». «Só un milagre pode volver a auga en viño», etc.
Estoy aprendiendo gallego porque me gusta mucho la música contemporánea gallega. Éric Dopazo, Nadie Gonzalez, Grampoder, Mocho Gris y mi favorito absoluto Ataque Escampe. Estudio gallego escuchando sus canciones y leyendo sus letras, como quien estudia lengua española leyendo las poesías de Sor Juana, Octavio Paz o César Vallejo.
Y un día escribí una carta de fan en Facebook a Ataque Escampe en gallego que aprendí a través de sus letras, y me la devolvieron, ¡en gallego! Este es uno de mis momentos más destacados de 2024. En general, mi método es disfrutar estudiando una lengua extranjera y encontrar la forma de disfrutar a tu manera.
¿Qué recomendarías a alguien que está estudiando japonés? ¿Alguna lectura para empezar?
Lo importante es inculcar las lecturas en tu vida diaria. Para ello, lo más fácil es vivir en el país donde se utiliza ese idioma, pero mucha gente no puede ponerlo en práctica, incluido yo. Recomiendo a la gente que entre en Twitter y siga a muchísimos japoneses que tuitean en japonés. Entonces las palabras japonesas, las frases japonesas, las expresiones japonesas y los memes japoneses llegarán a tu timeline de Twitter, para que puedas leer japonés cada vez que abras Twitter, con lo que tus ojos y tu cerebro se acostumbrarán (o a cualquier otro idioma extranjero) y podrás superar la barrera psicológica de experimentar algo nuevo para ti. Afortunadamente, a nadie le gusta Twitter de forma más obsesiva que a los japoneses, así que, seguro que hay gente que tuitea sobre lo que más te gusta, como literatura, cine, comida o viajes. Y lo que puedes aprender aquí es el idioma japonés que los japoneses utilizan ahora, a diferencia del que aparece en los libros de texto o en algunos. Yo también estoy en Twitter, hablando en japonés principalmente sobre cine y literatura. Puedo ayudar a estudiar japonés y a conocer nuestra cultura.
En alguna entrevista te he oído decir que encuentras similitudes entre Cărtărescu y Murakami. Sabemos que ambos son eternos candidatos al Nobel, pero… ¿pueden las ciudades y sus rincones ser un personaje más en sus historias?
Candidatos al Nobel, profunda influencia de la cultura norteamericana y obsesión por el pezón de las mujeres… bueno, en otras palabras, misoginia que me incapacita para leer sus obras. Durante mucho tiempo me he preguntado por qué las obras de Murakami son muy leídas por gente de todo el mundo, incluidas feministas y personas queer, aunque haya un sexismo o una misoginia irritantes. Para mí, la mayoría de sus obras no tienen encanto como para superar este inconveniente. Bueno, digo demasiado de Cărtărescu aunque sólo he leído unas pocas partes de su obra.
En cuanto a la literatura japonesa, más allá de la misoginia interiorizada, las obras de las escritoras de la nueva generación son reconocidas internacionalmente, como las de Mieko Kawakami, Hiroko Oayamada, Natsuko Imamura o Aoko Matsuda, que he mencionado antes (con la ayuda de grandes traductores como, por ejemplo, en inglés, los ya mencionados Polly Barton, David Boid, Morgan Giles, etc.). Quizás esta tendencia sea seguida por la introducción de nuevos escritores queer como Akira Outani, Jose Ando etc. Así que espero que los de la literatura contemporánea rumana sean reconocidos como Raluca Nagy, Maria Orbán, Diana Bădica, Cristina Chira etc. Puedo nombrar a los talentos sin cesar. La literatura japonesa es mucho más que Murakami, y la rumana mucho más que Cărtărescu.
La tecnología, el cuerpo y la creación
Hay una idea que subyace a tu trayectoria vital que puede resultar inspiradora e inquietante al mismo tiempo. Parece que tu historia tiene que ver con la creación de una comunidad y una misión en la vida que trasciende lo material, el cuerpo y el espacio. En una entrevista hablas de una especie de meta realidad en verso en la que nos comunicamos y creamos comunidad. Es también lo que dice Eric Sadin[8] cuando habla del capitalismo de los cuerpos. La pantalla y el dedo se convierten en los protagonistas de esta historia. Un cuerpo inmóvil que no se mueve y que está conectado a través de la huella dactilar y la retina. De alguna manera, los que vivimos lejos de nuestros lugares de origen, vivimos situaciones similares, cada vez más nuestras relaciones más cercanas e íntimas son virtuales y también la comunicación en un gran porcentaje, se produce en diferido (probablemente por los diferentes husos horarios, pero incluso dentro de la misma ciudad, es la forma de comunicación de muchas personas, enviando audios de Whatsapp en tiempo real pero siempre en diferido). Se crean extraños canales de comunicación que se expanden en el tiempo y en el espacio. ¿Cómo te llevas con esta idea? ¿Podría ser tu vida sólo una muestra del tipo de sociedad en la que vives, y cómo te sientes al respecto?
Al leer esta pregunta, tengo la impresión de que eres un poco pesimista respecto a este mundo virtual, al igual que la gente en general. Pero tengo una gratitud gigantesca a Internet y a las redes sociales por ampliar mi mundo infinitamente, lo que me hace ser relativamente optimista para la situación actual. Soy un tipo de persona platónica que valora más el alma y las cosas espirituales que el cuerpo y las cosas físicas. En Internet, creo que puedo tocar la esencia de alguien y de algo más directamente, o menos indirectamente, a través de sólo textos. Por ejemplo, la amabilidad de la gente de todo el mundo, la belleza de la lengua rumana, etc. Con mis numerosas y magníficas experiencias, tiendo a ver este mundo virtual de forma más positiva y optimista, lo que cristalizó en mi libro.
Y para mí, una de las virtudes de este mundo virtual es que aquí podemos comunicarnos principalmente por escrito, así que hay espacio para leer textos sobre lo que piensa la gente una y otra vez, y enfrentarme con ellos en silencio, donde puedo concentrarme durante mucho tiempo. Ahora estoy respondiendo a las preguntas que me has enviado, leyéndolas una y otra vez con mucha sorpresa y placer, escribiendo las respuestas en japonés al principio y traduciéndolas al inglés a lo largo de semanas, lo cual es un auténtico lujo. Este tipo de lujo puede ser real en la entrevista en Internet a través de textos como ahora. Es genial para adaptarse a mi estilo de vida. Así que sí, mi vida puede ser sólo una muestra del tipo de sociedad en la que vivimos, y siento que es genial.
Esta entrevista será en español, ¿tienes alguna familiaridad con la literatura hispana (España, Argentina, México, etc.) o estás demasiado lejos para pensar en ello? ¿Crees que tu escritura puede tener alguna influencia latina o también como Murakami o Cărtărescu, la literatura norteamericana ha sido una especie de faro en tu escritura y tus lecturas?
¿Cómo no voy a tener alguna familiaridad con la literatura hispánica, una de las literaturas más apasionantes en cualquier idioma? La literatura latinoamericana ha provocado uno de mis mayores impactos en literatura junto con la literatura de Europa del Este. Puedo nombrar, por ejemplo, «Alguien que anda por ahí» de Julio Cortázar, «La perra» de Pilar Quintana, «Nihonjin» de Oscar Nakasato o «Los laberintos insolados» de Marta Traba etc. Hace poco leí «Un verdor terrible» de un escritor chileno Benjamín Labatut y es una obra maestra apocalíptica sobre cómo la ciencia progresa con sacrificios irremediables sobre la tierra. Me influyen mucho Juan Gabriel Vásquez, Horacio Castellanos Moya, etc.
Pero lo más memorable para mí es la literatura uruguaya. De entrada, me enganché absolutamente a la literatura latinoamericana por los fantásticos cuentos de Horacio Quiroga. Y Felisberto Hernández o Mario Levrero… Y me devastaron los contemporáneos como «El hermano mejor» de Daniel Mella, que es como un mate con veneno vehemente llamado antinatalismo. Para mí la literatura uruguaya es una de las más excéntricas y sin parangón de cualquier literatura hispánica, o de cualquier literatura mundial.
Y la literatura hispánica que más me interesa ahora es la ecuatoguineana. Como sabéis, una de las lenguas oficiales de Guinea Ecuatorial es el español y la literatura ecuatoguineana está escrita en español, ¡pero casi no hay información sobre ella en japonés! Completamente desconocida, tanto más atractiva para mi curiosidad. Y hace poco me enteré de que en la República Árabe Saharaui Democrática el idioma oficial también es el español, aunque se utiliza principalmente el árabe. Este español se llama español saharaui, así que me pregunto si habrá gente que escriba en él.
El mundo del postrabajo
Cada vez son más los jóvenes que rechazan trabajos a tiempo completo porque deciden dar prioridad al tiempo libre. En su último libro, Nick Srnicek[9] habla de cómo la batalla del futuro será por más tiempo libre, un bien escaso y precioso. Por otra parte, vemos, al menos en Tokio, cada vez más personas mayores que siguen trabajando, en supermercados, obras de construcción, etc. La novela La dependienta, de Sakaya Murata, retrata muy bien la vida de estos jóvenes que deciden no seguir el camino capitalista. ¿Ves también este fenómeno en auge? ¿Busca su generación otras vías de prosperidad que no pasen por el trabajo?
Justo ahora que estoy viviendo en Japón y leyendo noticias sobre Japón desde dentro, no puedo pensar que este fenómeno no esté creciendo. Nos deja una fuerte impresión día a día, de diferentes maneras. Yo soy hikikomori, así que vivo una vida menos capitalista que la media, aunque no me lo esperaba hace una década. Sí, se es libre, pero no estamos tan seguros. Por lo que este tipo de vida puede parecer insostenible. Si te desvías del camino capitalista en Japón una vez, no es fácil volver a él, así que debes continuar por este camino aparentemente poco sostenible. Una situación muy difícil. Y supongo que las personas en esa situación serán las que trabajen incluso cuando sean mayores.
Nosotros y la generación mayor nos vemos obligados a estar en una situación tan difícil mientras nuestra sociedad traiciona nuestras altas expectativas, pero la generación más joven construirá su propia vida mientras aprende de nuestra situación teniendo expectativas más bajas. Así que serán más realistas y duros que nosotros, aunque quizá no sean tan ideales o brillantes.
He visto en una entrevista que has vendido 10.000 ejemplares en Japón. ¿Esperabas este éxito? ¿A qué se debe este interés?
En absoluto. Está más allá de mis expectativas. La literatura rumana y la lengua rumana, son tristemente minoritarios en Japón, y yo soy un escritor completamente anónimo, así que no pensaba que fuera a tener un éxito tan grande como ahora. Aun así, para contrarrestar estas desventajas, lo promocioné yo mismo y me comuniqué con los lectores en Twitter con frecuencia. Con esos esfuerzos, conseguimos vender 10.000 ejemplares de mi libro, que incluso ahora consigue nuevos lectores poco a poco. Su edición coreana saldrá pronto, como ya he dicho. Espero que este libro devuelva el favor de la cultura rumana.

Tettyo Saito aun trata de salir de su condición de hikikomori. Se lo ve sonriente con su libro. Crédito de la imagen: Hajime Endo
Agradecimientos
- Primero de todo a Tettyo Saito por bancarse mis preguntas largas y pesadas y responder casi todo con paciencia y dedicación.
- A Olivia Putyer, traductora al inglés, por brindarme algo de material en ese idioma.
- A Miguel Garrido de Vega, por ayudarme con algunos títulos de literatura japonesa que no tenía claro si se habían traducido al español. He tenido que hacer un verdadero trabajo de rastreo de ciertas obras y ediciones.
- A mi marido que me banca, me lee, me da caña. Te amo.
Para leer más
- Sick of Being Lucky: Being a Woman in Japan
- Adachi: entre la mala fama y las huellas de Bashō
- Literatura, amor y economía invisible
- Mitaka, el barrio de Osamu Dazai
- Notes on Hiroshima
[1] En español sería algo así como: “La historia de cómo yo, un recluso que rara vez sale de Chiba, me convertí en novelista en rumano sin haber viajado nunca al extranjero” editado por Sayusha, 10 de febrero de 2023.
[2] Entrevista a Savater publicada en Cañete, Carlos y Grau Maite. Cioran: el pesimista seductor. Sirpus. 2007
[3] En español, Las extrañas aventuras de Jojo es distribuida en España y Argentina por Ivrea.
[4] El libro será publicado por la editorial coreana Bookhouse.
[5] En español lo publicó la editorial Quaterni como Donde viven las damas salvajes (2022).
[6] Libro aun no traducido al español.
[7] En español: «Breve tratado sobre los animales que trabajan desde casa». Sin edición en español disponible.
[8] Sadin, Eric. La vida espectral. Caja negra. 2024
[9] En español disponible. Srnicek, Nick. Hester, Helen. Después del trabajo. Caja negra. 2024
Me gustó mucho la introducción de la entrevista te hace desear saber más del autor a quien entrevista
Me parece muy interesante, e inspiradora, la historia del escritor Saito san, que con inteligencia dedicación, la tecnología y sin salir de casa pudo lograr grandes cosas
Esperaré su libro traducido al español para leerlo
Gracias
Gracias por leer. De momento, no hay editor en español. Ojalá que tenga uno pronto. ¡Un saludo!