Sobre los mapas en los libros y en la vida, escribo hoy. Y sobre lo que dice de nosotros. Tokio, siempre presente para pensar, una vez más, de dónde venimos.
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Dos lugares sobre mapas para ir en Tokio
No quiero extenderme demasiado en una idea muy simple: me encantan los mapas y lo que representan. Todo lo que calla y dice dialoga con nuestro pasado, nuestra historia y nuestro presente.
Tuve la oportunidad de acudir a dos lugares muy interesantes en Tokio a los que la gente no suele ir. Son cosas de frikis que solo me interesan a mí.
Todo surgió a partir de la lectura de Sajalín de Antón Chéjov (Alba, 2005), porque tuve la necesidad de tener un buen mapa de la zona. Es una pena que un libro tan hermoso que relata el periplo de Chéjov por esta isla no cuente con un buen mapa para entender su viaje.
Por supuesto, me puse a buscar en Internet sobre la geografía de esas islas que están al norte de Japón y no encontré nada con ese nivel de detalle.
La historia de estas islas es para dedicarle una tesis doctoral y no es la idea, pero recomiendo encarecidamente que la gente interesada en la historia de los conflictos limítrofes de Japón con sus vecinos, acuda al National Museum of Territory and Sovereignity en donde de forma didáctica y muy a la japonesa, te cuentan por qué realmente Japón cree tener razón en sus reclamos. Más allá de eso, me interesaba ver algunas cosas.
Por ejemplo, por qué en el colegio de mi hijo, que usan mapas en inglés, no aparecen las islas Malvinas. En los planisferios japoneses, aparece en katakana Falklands y entre paréntesis Islas Malvinas. Parece una solución de compromiso. En cualquier caso, Japón aparece en el centro junto al Océano Pacífico.
Tomás vino escandalizado del colegio, regentando por americanos y australianos, diciendo: mamá, mamá, pone Falklands. Parece que fuera de Argentina hay que lidiar con estas cosas.
Cada tanto me paso por la mejor tienda de mapas de Tokio, Buyodo que está en Nihonbashi y es para perderse un rato largo. Lo mejor son las lupas y las chinchetas para estudiar las zonas. Y yo siempre veo a un señor atrás de un mostrador en una mesa estudiando algo de forma muy sesuda. Esos señores callados y estudiosos de las tiendas me encantan.

Buyodo, mi tienda de mapas favorita en Tokio.
Lo que nos dicen los mapas
Un buen mapa es un punto de vista. Una ideología. Una forma de ver el mundo. Son creaciones humanas que reflejan un imaginario. Lo que vemos y lo que queremos que sea. Aquellos en guerra, se la pasan imaginando y dibujando en sus cabezas mapas posibles. Mapas sangrientos o mapas que deben ser nombrados en lenguas opresoras. Destapan ahí donde algunos se empeñan en tapar. Hay hermosos libros con cartografía. Y es siempre una experiencia linda estudiar un plano antes de leer un libro.
Una buena historia, mejora aun más, si empieza con un mapa. También están los mapas imaginarios. Aquellos que crean mundos posibles. No los citaré, porque ya puede usted preguntarle a chat gpt que le tire una linda lista (que luego habrá que chequear porque esa máquina se sigue equivocando en lo fundamental).
Aun así, no quiero dejar de nombrar el excelente libro Mapas literarios (Blume, 2020) que reúne, como su nombre lo indica, los mejores mapas imaginarios y reales que aparecen en la literatura.



De fantasía y viajes
Por supuesto, los libros de viajes y fantásticos son candidatos naturales a tener mapas. Desde Harry Potter hasta la Isla del Tesoro o Moby Dick, podemos ver en estas obras que comienza la historia con un buen mapa. Los viajes siempre encierran esa idea de que algo maravilloso y trágico puede pasar. Poder situar eso en un mapa genera un placer muy especial.
No puedo dejar de mencionar el maravilloso libro de Andrea Wulf del que ya hablé en su día El increíble viaje de Alexander von Humboldt al corazón de la naturaleza (Random comics, 2019), basado en el atrapante libro de la misma autora e ilustrado por Lillian Melcher. En él, se narra la vida de Humboldt y sus viajes por América Latina. Sus hazañas y sus descubrimientos científicos. Todo narrado de forma sencilla. Dense cuenta todo lo que auna esta obra. Aventuras, geografía, clima, historia. Esta versión ilustrada ha sido un pilar para mis hijos que lo han leído hasta el cansancio. Sus imágenes son evocadoras e inspiran a seguir creando nuevos mundos. Como los que imaginó Humboldt.


El mapa de sus viajes que aparece en la última página es solo una muestra, de lo que tiene que ofrecer este libro. Tomás lo ha llevado en su mochila para mirarlo en los recreos.
Pero yo les dejo mi mapa preferido, el que imaginó Abril hace un tiempo. Cuando no tenía móvil y dibujaba todo el día. Una tierra inventada con mares y objetos alados. Miren los detalles, hasta copa del mundo hay.

El mundo imaginario de Abril, años atrás.
No puedo dejar de terminar este artículo sin poesía. Esta vez, de la mano de Raquel Vázquez, que también, de alguna manera, traza un mapa poético con sus palabras. Los lugares se nos pegan al cuerpo. Como si el mismo mapa nos envolviera como una sábana. Esta poesía que comparto, pertenece al libro Aunque los mapas (Visor Libros, 2020)
Decir el desierto
El desierto no agrede.
Es nuestro cuerpo ajeno
que busca redimirse con el agua.
El desierto es la norma.
La del polvo y la tierra,
el futuro en relieve y color ocre.
El desierto registra.
Aprende nuestros sueños,
recuerda lo que sobra y lo que falta.
Y decir el desierto nada arregla.
Sólo la desazón
en la garganta, los labios inútiles
que yerran en su modo de quemarse.
Siempre la sed. Es siempre la maldita
sed y siempre llorándola.
«Un buen mapa es un punto de vista. Una ideología.», una genialidad. Gran prosa.
¡Gracias!
Desde este momento mi mapa preferido es el dibujado por Abril. El resto son hechos con tiralíneas, repartos…y puntos y rayas.
El mejor mapa, por supuesto.
¡Qué bonito, Silvia!, enhorabuena. El mapa de Abril, una maravilla. Muchas gracias.
Gracias a tí por leer. ¡Un abrazo!
comparto el amor por los mapas y desde muy pequeña y lo digo con más de 70 vividos. Hermoso su texto. Gracias
Son hermosos los mapas y siempre los estoy buscando y observando. ¡Gracias por leer!