Hago un parate para decir gracias a los lectores que me siguen y leen todo lo que escribo. Pido perdón por anticipado a los amigos, familia y conocidos si se sienten invadidos por mis publicaciones. Es difícil saber hasta dónde llegar con la promoción propia. Solo quiero hacer balance del año 2024 en el que salieron publicados 20 artículos. Te pido por favor que, si los leíste, me digas cuál te gustó más. Me ayuda escuchar a los lectores y saber qué pasa por sus cabezas. A menudo, los artículos más leídos son los más inesperados para mí. Para ello, un breve repaso por lo que sucedió este año 2024.
- Sobre el silencio y los cafés de Tokio leyendo a Basho, hablé a principios de año, siempre es curioso el respeto y la veneración por el mutismo que hay por acá. Nosotros los occidentales nos empeñamos en rellenar esos espacios en las que nadie dice nada, pero acá no es necesario. Se escuchan susurros a lo sumo y unas carcajadas tímidas. ¿De qué se ríen los japoneses? De momento, lo ignoro pero ríen mucho y eso me gusta.
- Tokio está surcada por ríos de los que me encargo de hablar y recorrer permanentemente, siempre suceden cosas a la vera de ellos. Me pregunto qué sería de Buenos Aires si se hubiesen decidido por no canalizar los arroyos de la ciudad. En este caso, hablé del río Tama, el mismo que usó Osamu Dazai para quitarse la vida. Un río que a lo largo de su curso va cambiando de paisaje desde el aeropuerto de Haneda, su recorrido por la ciudad, hasta el inicio de la montaña en donde nace.
- Recorrí la Universidad de Keio en Mita y me dio por pensar en la belleza que se contempla pero no se toca. Como el sakura que en su fragilidad nos revela la impermanencia de la vida. Nada bello dura, todo se transforma. No hay un afán por conservar como en Occidente. Los templos se hacen y rehacen cada cierto tiempo. El mismo carácter de la naturaleza hace que siempre esté en mente la idea de que las cosas pueden desaparecer. La flor del cerezo representa eso.
- Y, al mismo tiempo, hay un lado oscuro de todo este asunto del sakura, el lado capitalista del asunto, si hasta cortan las ramas y las venden en el supermercado envueltas en plástico. El merchandising en torno al árbol del cerezo es agotador.
- El idioma japonés ha despertado muchos interrogantes sobre la cultura japonesa. También escribí sobre mis razones para ponerme a estudiar una lengua imposible. Es como desarmar un artefacto en mil piezas e intentar armarlo otra vez de otra forma. Estudiar japonés es romper un poco la lengua, la propia y la ajena. Es deambular por un campo minado.
- Yokohama fue uno mis principales descubrimientos del año, una ciudad que tenía algo idealizada gracias a Tanizaki. Escribí sobre este lugar y lo que me inspiró. Hay una mezcla entrañable entre cultura y especulación inmobiliaria. Un lugar para volver siempre y en donde comí la mejor comida china.
- Una de las cosas que más me sorprendió de Japón es la ausencia del inglés como lengua franca. En mis clases de japonés estoy mucho más expuesta al chino, al ruso y al coreano, tres lenguas que funcionan como moneda de cambio. Estoy en mi segundo año y solo quedamos tres latinos: una mexicana, una peruana y yo. De las lenguas francas en Japón escribí y sobre qué puede pasar con el inglés en el futuro. ¿Está en peligro de desaparecer como lengua franca?
- Hay espacios de consumo y de libertad en Japón, pero leer realismo capitalista de Fisher me hizo mirar la ciudad de otra manera. Hay algo de soviético en el consumo. Todos actúan de forma ordenada y masiva. No solo es el sakura, son los coches, la comida, la ropa. La obsesión por la imagen es pasmosa. Hay espejos por todos lados y la industria de la belleza es fuerte.
- Leer sobre xenofeminismo con Helen Hester y Nick Srnicek es un camino de ida, en especial cuando uno analiza la maternidad en Japón. Estos autores nos invitan a repensar el concepto de trabajo. ¿Por qué cada vez queremos casas más limpias? Las madres que hacen bentos no aparecen en las estadísticas. Hay todavía muchos trabajos invisibilizados y en esto Japón va mucho más atrás que nuestros queridos países tercermundistas.
- El grupo Bloombsbury sigue presente en mi vida y esta vez me adentré en la vida de Arthur Waley, traductor al inglés del Genji, una de las obras cumbres japonesas. A mí me marcó mucho este libro, en especial el tomo 1 porque en esa simpleza, uno descansa un poco del ajetreo de la vida y es consciente de muchas cosas, del cuerpo y del rol de las mujeres. Es una obra monumental.
- En el lado opuesto, están los viajeros incansables que, en realidad, no han salido de casa, aquellos que parecen viajar para consumir lugares y emociones. De aquellos viajeros ostentosos que veo mucho en Japón hablé también. Los veo recorrer lugares de forma compulsiva y poco sensata que a menudo me pregunto qué harían si no pudieran hablar de ello. Viajar como símbolo de status.
- Cuando llegó el verano, volví a España y luego de un tiempo me agarró una nostalgia de Japón muy grande. De ese tiempo escribí Extraño, una palabra que para mí evoca muchas cosas. Es la extrañeza y es la morriña al mismo tiempo. Fue un registro nuevo para mí. Así llegué al ecuador del año, conrigiendo galeradas en la playa de Asturias y preparando la segunda parte del año.
- Tokyo de Leopold Federmair (Editorial Contraseña, 2023) fue una mis lecturas del año. Allí, el autor evoca mucho a Musashi Koshama, uno de los barrios que frecuento con mis niños. No es soberbio como Roppongi y otras zonas de expatriados, y a la vez está bien comunicado. De este barrio hablé comenzando la segunda mitad del año. En estas zonas se ve también la cantidad de pequeño comercio japonés que ha cerrado y se ha fundido. Resisten algunos, gracias a la fuerza de esos barrios que trabajan para que no mueran esas tiendas, muchas de ellas regentadas por gente mayor.
- La vuelta a Japón fue caótica y casi traumática. Sufrí un jetlag que se mezcló con una bronquitis que me duró un mes. Fueron momentos jodidos en los que no lograba ordenar el día y la noche. De esos días escribí mi pequeña crónica de la desesperación. Fue todo lo que pude dar. El cuerpo se transforma en una pesadumbre.
- Una vez recuperada de mi viaje, para mí una de las notas más especiales fue la que realicé sobre Tettyo Saito, el primer japonés en publicar en rumano. Hablamos de todo, del estado de la literatura actual, de autores japoneses emergentes, de las mujeres, de Latinoamérica y de lo que significa publicar en otro idioma. Su pasado como hikikimori es muy inspirador. Estoy eternamente agradecida a este señor que dedicó su tiempo a responder mis preguntas.
- Muchos de los dilemas que sufrimos los escritores cuando escribimos y debemos publicar los analicé a propósito del libro de Niño de elche en conversación con Miguel Álvarez Fernández en donde se habla también del rol de los públicos y la gestión cultural. Fue revelador por muchas razones. Y me impactó esa idea de que el público sea la muerte. Uno busca el público y a la vez, éste te esclaviza.
- Llegamos a noviembre algo exhaustos pero tuve tiempo de vivir la experiencia de meterme en el famoso arimatuson de Mita, la Sagrada Familia de Tokio hecha por el Gaudí japones, un hombre que lleva décadas construyendo una vivienda muy particular. Fueron muy especiales estos artículos porque relatan la excursión al edificio y lo que me encontré dentro. Para mí fue como una aparición mágica. Sin duda, estos espacios japoneses son una luz en el camino, un recordatorio de otros mundos que andan ahí escondidos.
- Terminé el año reflexionando sobre la publicación de Pendiente y los porqué. La idea era ordenar mis propias ideas con respecto a la escritura de esta novela y a su publicación. Hay siempre un asunto no resuelto.



Escribir estos artículos me acerca a unos lectores que son diferentes a los que pueden leer mis libros. Para mí es importante esta escritura más cercana y dinámica porque la tragedia de un libro es que te ancla y te solidifica en una forma de ser escritor. Yo soy mucho más que una novela. Soy mis cuentos, mis ensayos, mi ficción, mis comentarios.
Y, a la vez, no soy nada de eso.
En ese sentido, un libro publicado es una pequeña tragedia porque no refleja el día a día de la escritura de un autor. Sin embargo, para muchos, los libros validan mucho más que los artículos en el ámbito literario. Yo veo solo desventajas o un comportamiento anómalo. Cristalizan algo que ya pasó. No es dinámico. Por eso reivindico el papel de revistas literarias y blogs. Espacios de cambio y experimentación que no responden a lógicas del mercado y públicos.
Siempre digo que es una mezcla de esfuerzo y placer escribir, pero sobre todo es una necesidad. No puedo dejar de hacerlo. Además de eso, he publicado para revista Carátula este artículo sobre el Genji y la extranjería. La idea de que una mujer se ponga a escribir esta obra monumental que, en el fondo, es un retrato de la mujer y de su cuerpo como moneda de cambio, me parece inspiradora.
Por si fuera poco, salió mi novela Pendiente que actualmente se está distribuyendo en librerías de España. La forma más rápida de comprar es a través de la tienda online de Jotdown.
Espero que tengan un gran comienzo de año.
Y gracias otra vez.
Un gran trabajo. Sigue haciéndonos disfrutar. En cualquier formato.
Me han gustado mucho todos los canguros pero tengo especial predilección por el intercambio con Tettyo Saito. Es muy inspirador.
Gracias por compartirnos tus miradas.
Espero con ganas muchos más.
sos un amor!! Mi lector más fiel.
«Estudiar japonés es romper un poco la lengua, la propia y la ajena. Es deambular por un campo minado», que frase!!!
gracias.
me subyuga tu escritura Silvia y mucho sobre algo que ví sobre la cultura oriental y el tema del «vacío», tan significativo para ellos y tan temido por los occidentales.
Me subyuga tu escritura Silvia y mucho sobre algo que ví sobre la cultura oriental y el tema del «vacío», tan significativo para ellos y tan temido por los occidentales.
Muchas gracias Mirtha por leer siempre mis artículos. ¡Un abrazo!
No se si puedo escoger un artículo favorito. Pero me identifico en varios de ellos (Por qué estudio japonés), comparto ideas (En Tokio se lee en todos lados), me haces pensar y reflexionar en tantas realidades que vemos y que no conocemos (Sobre la literatura y la extranjería de las cosas.) (Tettyo Saito: conversación con el primer escritor japonés que escribe en rumano) y me haces reír y verme reflejada en situaciones que no se si serían posibles en otros lugares (Le dicen el Gaudí de Tokio).
Y sobre tu última novela Pendiente, disfrute la velocidad y versatilidad a la que nos puedes llevar a través de una historia que parecería tan “convencional”.
ありがとうございます
Gracias Diana, me sirve mucho lo que me cuentas. Siempre fiel lectora. ¡Un placer!
Que gran año de trabajo, todos los temas inspiradores y abordados con profundidad. Nos invitan a un viaje de ensueño y nos llevan a la reflexión personal. Tengo “pendiente” la lectura del último libro q seguramente será encantador como todo lo q haces.
Gracias x no soltar a tus lectores y motivarnos …
¡Gracias Lola! Siempre lectora fiel. Espero que pronto puedas leer la novela. ¡Un beso grande!